En estos días en que todos recuerdan a José Saramago, yo quiero recordar a Carlos Monsiváis, porque fue un escritor que peleó con la palabra por un mundo mejor, a veces desde el olvido, otras desde el reconocimiento, pero siempre cerca del pueblo. Pertenecía a ese mundo de escritores de los que ya no quedan, que no se conforman con la vida burguesa del intelectual que permanece detrás de la comodidad de su sillón, era de los que salían a la calle a mirar la realidad y gritarla con literatura.
Día 19. Hora: 7:19. El miedo. La realidad cotidiana se desmenuza en oscilaciones, ruidos categóricos o minúsculos, estallido de cristales, desplome de objetos o de revestimientos, gritos, llantos, el intenso crujido que anuncia la siguiente impredecible metamorfosis de la habitación, del departamento, de la casa, del edificio... El miedo, la fascinación inevitable del abismo contenida y nulificada por la preocupación de la familia, por el vigor del instinto de sobrevivencia. Los segundos premiosos, plenos de una energía que azota, corroe, intimida, se convierte en la debilidad de quien la sufre. "El fin del mundo es el fin de mi vida", versus: "No pasa nada, no hay que asustarse. Guardemos la calma"... Y los consejos no llegan a pronunciarse, el pánico es primera o segunda piel, a ganar la salida, a urdir la fuga de esa cárcel que es mi habitación, a distanciarse de esa trampa mortífera que fe hogar o residencia provisional. El crujido se agudiza, en el bamboleo la catástrofe se estabiliza, la gente se viste como puede o se viste sólo con su pánico, el miedo es una mística tan poderosa que resucita o actualiza otras místicas, las aprendidas en la infancia, las que van de la superstición a la convicción, a las frases primigenias, las fórmulas de salvamento a la hora postrera.
De Entrada libre, crónica de la sociedad que se organiza, Carlos Monsiváis.
23.6.10
Adiós al escritor del pueblo
19.6.10
Viajar
Cuando uno viaja hay algo interno que se modifica para siempre. No es pasar unos días en un lugar, volver y seguir con la vida. Los viajes duran para siempre. Como decía Hemingway en ese libo eterno que es Paris era una fiesta: “Te perseguirá vayas donde vayas”. Los sitios en los que estuvimos nos siguen, reaparecen, vuelven, están ahí para reacomodar el mundo con una nueva perspectiva. Europa sigue ahí: Madrid, Barcelona, Roma, Paris, Londres, Cuba sigue ahí, cada minuto, no puedo hacer que se vayan, no quiero hacer que se vayan. Sus gentes, sus aromas, sus calles, su lenguaje, sus negocios, el aire que se respira, la comida, la forma de ser y de estar, permanecen inalterables.
“El sentimiento fatal del paso monótono de los días es imposible”, dijo Kafka sobre los viajes en sus diarios. Jack Kerouac escribió en el que tal vez sea el texto de viajes fundamental del siglo XX: “La carretera es la vida, tenemos que ponernos en movimiento”.
La inmensidad de El Malecón en La Habana.
24.4.10
Amor líquido
El sociólogo Zygmunt Bauman causó revuelo hace no mucho tiempo con su teoría del Amor Líquido, relaciones frágiles y volátiles de las que se puede escapar sin siquiera despedirse. Hombres y mujeres con miedo a sufrir que huyen de los sentimientos, el viejo enfrentamiento entre lo superficial y lo profundo que se puede aplicar a todas las cosas de la vida. Roland Barthes con Fragmentos del discurso amoroso o Erich Fromm con El arte de amar fueron dos autores que hablaron del amor sin necesidad de caer en la autoayuda burda y comercial que inunda las librerías con frases todavía más líquidas.
31.3.10
Libros que estamos leyendo
Flor. Cuentos completos de Silvina Ocampo. “Mi profe de taller me los dio por un cuento que estoy escribiendo. Me embolan bastante pero los sigo leyendo”.
Cielo. De qué hablamos cuando hablamos de amor de Raymond Carver. “Los cuentos hasta ahora me resultan interesantes y confirman mi opinión sobre Carver como un excelente narrador de historias cotidianas situadas en ambientes sórdidos, siempre con una mirada brutal y cruda sobre la vida del hombre y el amor”.
Noe. Pulp de Charles Bukowski. “Es el primer libro que leo de él, y sólo me gustó el final, aunque me reí mucho y me parecieron geniales algunos pasajes”.
Magda. La conjura de los necios de J.K. Toole. “Lo leo muy lento, a ritmo de madre y trabajadora que madruga”.
Hernán. La voluntad de Martín Caparros. ”No es histórico pero da una buena idea de lo que pasó en los 60”.
Clara. La aguja en el pajar de Ernesto Mallo. “Estoy enganchadísima. A mí la novela negra es un género que no me interesa más y sin embargo este texto tiene elementos combinados: época ( de la dictadura), policial, historias entrelazadas. Es un relato coral.
Brenda. Sol artificial de J P Zooey. “Es una crítica sobre las tecnologías de la información, a modo entrevista. Dentro de la ficción revive la entrevista. Con un lenguaje muy vanguardista da cuenta de cómo las tecnologías nos van a dominar”.
Lore. Corte de caja, una entrevista al sucomandante Marcos aparecida en la revista Gatopardo en 2007. "El libro me lo traje de México. Me gusta, no por su vuelo literario precisamente, sino para conocer el movimiento zapatista desde su visión, de cómo analiza algunos temas mundiales, personajes, cómo ve a México, de qué se arrepiente y esas cosas”.
Yo. El arte de amar de Erich Fromm. Nunca lo había leído, pero su teoría romántica y social está presente en toda la filosofía humanista del siglo XX. Además, algunas de las ideas que plantea me persiguen desde los 15 años.
26.3.10
La literatura y la vida
Arrojan libros en un volquete frente al edificio Kavanagh, dice un titular de La Nación.
No entiendo a la gente que se desprende de sus libros, es como desprenderse de partes de uno mismo y dejarlas tiradas por el camino. Prestar un libro es un acto de amor, y si por alguna razón ese libro nunca vuelve, hay un lugar que va a quedar vacío para siempre. Pero abandonar libros, sin saber a quién ni por qué, es un acto de inhumanidad.
Uno puede comprar muchos libros y donarlos, pero no desprenderse de los propios libros, de los que fueron leídos y subrayados y se volvieron parte de lo que somos. Como dijo Beatriz Sarlo en alguna clase de literatura argentina II, un libro subrayado por el lector es como un diario íntimo. Aunque las marcas no estén hechas con lápiz, igual quedaron. Uno es los libros que leyó, y no sé puede andar abandonando lo que uno es en un volquete.
11.2.10
La biblioteca de Babel
Desde la Facultad de Filosofía y Letras, lanzaron una página digital para poder bajarse libros de las materias de todas las carreras. Libros que muchas veces están agotados y son muy difíciles de conseguir. Por supuesto, el proyecto no es institucional, es de estudiantes para estudiantes y no hay nombres detrás, para resguardarse de las leyes ridículas sobre derechos de autor.
Es un material invalorable para los estudiantes que muchas veces no saben dónde buscar los libros que necesitan o simplemente no pueden pagarlos porque el precio de los textos es demencial en la Argentina.
Hay 7765 libros y seguro se irán sumando más.
Los responsables declaran:
Los psicóticos nos apoderaremos del siglo XXI, contra intimaciones legales y gestoras colectivas de derechos. La filosofía del colectivo y la magia del compartir: para los que estamos locos. Los que nos quedamos, los que no arrugamos, los que creemos que lo que hacemos es defender un derecho antes que violar una ley.
Los locos del siglo XXI traemos, para ustedes, de vuelta, la BiblioFyL. Esto que antes era un servicio y hoy, después de seis meses de juntarnos y discutir, es un acto político. Antes que cualquier otra cosa: un acto de amor.
Que otra cosa que un acto de amor puede ser brindar la posibilidad de leer Fragmentos de un discurso amoroso, de Roland Barthes o La poética del espacio de Gaston Bachelard. También hay textos de Kerouac, Mariátegui, Holderlin, artículos críticos, Dossier preparados por las Cátedras y mucho más.
Este es el link:
http://www.bibliofyl.com
26.12.09
Zombies!
El cine de terror despierta fanatismos tal vez como ningún otro genero cinematográfico. Hay gente que, literalmente, se vuelve loca de sólo pensar en sangre, gritos y atmósferas lúgubres emanando de la pantalla. Los zombies, o los muertos vivos, son unos de los tópicos predilectos del cine de terror, pocas cosas pueden dar más miedo que un cadáver que de repente regresa al mundo de los vivos.
Luciano Saracino acaba de editar Zombies! Una enciclopedia del cine de muertos vivos, un libro muy completo sobre las películas, los directores y los entretelones de este género que tantas pasiones despierta. El primer capítulo empieza con El Gabinete del Dr Caligari y el último termina con Porn Star Zombies anunciada para el año que viene, pasando por supuesto por Ed Wood, las gloriosas películas de la Hammer, los españoles e italianos que marcaron hitos, y directores más reconocidos como David Cronenberg y John Carpenter. Saracino tampoco deja de incluir al gran Tim Burton con su homenaje a Wood y sus increíbles films animados.
El libro además incluye una lista de nombres imprescindibles con sus respectivas filmografías, por ejemplo a Cronenberg lo describe como “gran crítico de la sociedad capitalista, sus miedos y obsesiones pueblan sus películas, dándole al gore y al horror matices intelectuales, oníricos y autobiográficos que lo enaltecen”.
También se incluye una lista de films imprescindibles y “las bizarras que tanto nos gustan”.
Un libro hecho por un amante del cine de terror para los amantes de cine de terror, pero que puede resultar útil para cualquiera.
22.10.09
Los Diarios de Alejandra Pizarnik
Por fin, los Diarios de Alejandra Pizarnik se pueden conseguir en Argentina. Están editados por Lumen, en España. Parece un absurdo del mundillo editorial local, pero es así. Los Diarios de la más grande poeta nacional los editan afuera. Al margen de eso, no puedo describir el placer que me provoca tener el libro en mis manos. Quinientas páginas de pensamientos sombríos, de visiones de la literatura y el mundo que conforman el universo de esta genial escritora, y que sirven para configurar la totalidad de su obra. Sus diarios vienen a completar su poesía, a reflexionar sobre su escritura, una autoreferencialidad que todo el tiempo dialoga y complementa los versos desgarrados de la poeta que fue “nada más que hasta el fondo”.
Como los diarios de Kafka, de Gide, de Sylvia Plath, los diarios de Pizarnik revindican el género literario autobiográfico, la literatura del yo cobra vigencia luego de años de matar al autor.
Deseos de escriturarme, de hacer letra impresa de mi vida. Instantes en los que tengo tantas ganas de escribir que me vuelvo impotente. Digo escribir por no decir cantar o bailar. El lenguaje me desespera en lo que tiene de abstracto.
Mis fantasmas desaparecidos, callado diálogo con las sombras, ya no importa querer ser otra.
9.8.09
Lista de libros
El otro día, una querida ex compañera de laburo me pidió que le recomendara libros. Hice una lista y claro que uno recomienda lo que le gusta, así que me salió algo así como mi lista de libros y autores preferidos. No incluí a Kafka porque me pareció demasiado obvio, ni a Beckett porque me pareció pretencioso. Me faltaron varios, en realidad la lista es variable, depende del momento.
La conjura de los necios, de John Kennedy Toole, una especie de Don Quijote moderno, bizarro y melancólico.
La araña de Clarice Lispector. Adoro a Lispector, te recomendaría toda su obra, pero creo que La araña es lo más fácil de conseguir, aunque desde hace tiempo hay varias reediciones. Cuenta la vida vacía de Virginia, y su paso de la granja a la ciudad, como una parábola de la modernidad.
La escritura o la vida, de Jorge Semprún. Cuenta la vida después del horror de haber pasado por Auswitch. Dice que lo que vivió fue tan terrible que necesita ficcionalizarlo para poder ponerlo en palabras.
Mañana en la batalla piensa en mí, de Javier Marías. Otro español, sobre cómo el personaje es perseguido por la muerte de la mujer que estaba a punto de convertirse en su amante. Cuando lo empezás no lo podés dejar.
Redoble por Rancas de Manuel Scorza, que relata de una forma muy poética la lucha de un grupo de campesinos por sus tierras.
Sostiene Pereira de Tabuchi también me encantó, y la película es genial.
Después dos clásicos, Crimen y Castigo de Dostoievski y Rojo y Negro de Stendhal. Rojo y Negro cruza el amor con la política, es como la novela perfecta, pero no sé si es para leer en cualquier momento.
En esta página, varios autores recomiendan sus diez libros preferidos.
Link Audiovideoteca.
4.7.09
El mundo del micro-relato
El micro-relato está de moda. Decir mucho con poco. Vivimos en un mundo de micro-relato, corto pero ahora. Es la novedad en géneros literarios, nacido de las vanguardias del siglo XX hoy explota en las revistas culturales. Una estética de la extrema brevedad. El microtexto tiene principio, nudo y desenlace, una totalidad de la acción como en todo cuento. Un desafío de la modernidad, puro minimalismo. La web 2.0 hoy también es micro-relato. Los blogs no aceptan post largos. Twitter, el paradigma del micro-relato. Sólo 140 caracteres para decirlo todo, y no hace falta más.
28.4.09
La peste
“Él sabía que esta muchedumbre dichosa ignoraba lo que se puede leer en los libros, que el bacilo de la peste no muere ni desaparece jamás, que puede permanecer durante decenios dormido en los muebles, en la ropa, que espera pacientemente en las alcobas, en las bodegas, en las maletas, los pañuelos y los papeles, y que puede llegar un día en que la peste, para desgracia y enseñanza de los hombres, despierte a sus ratas y las mande a morir a una ciudad dichosa".
En la obra de Albert Camus, las ratas infectas traen la peste. La gente se encierra y desaparece de los lugares que solía frecuentar. El hombre pierde su libertad y se deja ganar por la dictadura del miedo.
Siglo XXI, año 2009, aparece una peste. En la guerra del cerdo, la gente se encierra y desaparece de los lugares que solía frecuentar.
27.4.09
5.4.09
La tercera orilla
“Sin alegría, sin inquietud, nuestro padre se caló el sombrero y decidió un adiós. No dijo otras palabras, ni llevó provisión y ropa, ni hizo ninguna recomendación”.
"La tercera orilla del río" de Guimarães Rosa es la historia de un adiós inexplicable, de algo que parte pero que también se queda, que siempre está ahí, pero en ausencia.
Caetano Veloso compuso una hermosísima canción basada en "A terceira margem do rio"
23.3.09
Poetas suicidas
En la obra de todos ellos la muerte es una presencia continua.
Nerval se ahorcó a los 47 años. En El desdichado escribió: El tenebroso soy, el viudo, el desconsolado, el Príncipe de Aquitania en su torre abolida: Murió mi única estrella, y en mi laúd constelado se muestra el negro sol de la melancolía.
Alfonsina Storni se arrojó al mar tras descubrir que tenía cáncer. De Golondrinas: ¿No sabéis, golondrinas errantes, no sabéis, que tengo el alma enferma porque no puedo irme volando yo también?
Maiakovski se mató de un tiro tras pelear por la revolución con poemas sin llegada a los obreros. Yo me limpio al sol leninista y sigo navegando con la revolución. Temo a estos millares de versos como un niño teme la mentira.
Cesare Pavese se suicidó en un hotel tras enterarse que la mujer que amaba se había casado con otro. Vendrá la muerte y tendrá tus ojos -esta muerte que nos acompaña de la mañana a la noche, insomne, sorda, como un viejo remordimiento o un vicio absurdo-. Tus ojos serán una vana palabra, un grito acallado, un silencio.
Sylvia Plath metió la cabeza dentro del horno, sentía que su marido Ted Hughes ya no la quería. Ella abordó la literatura del yo con sus fascinantes diarios. Yo todavía estoy cruda. Digo que tal vez vuelva. Ya sabes para qué son las mentiras. Ni en tu cielo Zen nos encontraremos.
Y Alejandra Pizarnik, un referente para una generación entera de poetas y militantes. Se tomó un frasco de pastillas una noche cualquiera. La muerte ha restituido al silencio su prestigio hechizante. Y yo no diré mi poema y yo he de decirlo. Aún si el poema (aquí, ahora) no tiene sentido, no tiene destino. Antes de morir escribió en el pizarrón de su cuarto: No quiero ir nada más que hasta el fondo.
15.1.09
Bathory
Sólo un quedar en suspenso en el exceso del horror, una fascinación por un vestido blanco que se vuelve rojo, por la idea de un absoluto desgarramiento, por la evocación de un silencio constelado de gritos en donde todo es la imagen de una belleza inaceptable.
Sadismo, lesbianismo, asesinatos múltiples, feminismo, vampirismo. “La Belleza de lo inaceptable”, escribió Alejandra Pizarnik. El mito de Elizabeth Bathory es eso, la belleza del horror, lo inhumano vuelto fascinación, la sangre como objeto de deseo. Una melancolía la rodea, silenciosa e indescriptible, una resistencia a lo establecido, un atravesar los límites de la cordura social. Es tan extrema que su historia no entra en las antologías de vampiros de moda, dulces y románticos; es tan sangrienta que a ningún estudio de hollywood se le ocurrió llevarla al cine, aunque me intriga ver qué hizo Julie Delpy. Como sea, de vez en cuando vuelven a representarla en un teatro under de Buenos Aires, y volvemos a ir, fascinados una vez más con el misterio del espanto.
4.1.09
El Pasado, de Alan Pauls
Alemania tiene a Werther, Francia tiene a Rojo y Negro, siguiendo esa línea de novelas de amor absoluto, doloroso, romántico, completo, Argentina tiene El Pasado, de Alan Pauls. El libro me fascinó desde la segunda página. Un texto lleno de matices de un autor que también es crítico y que supo construir un estilo literario a fuerza de valores estéticos. Entre Marcel Proust y Manuel Puig se ubica El Pasado, una novela que en 550 páginas cuenta el amor entre Sofía y Rímini, un amor marcado por la temporalidad y el desencuentro. Como signo de modernidad, la novela se cruza con el arte y el cine. Por ejemplo, con la película La Historia de Adela H, de François Truffaut, sobre la vida real de la hija de Victor Hugo. “Alguien como Truffaut, que no era un cineasta sentimental, me enseñó en esa película que podía haber verdad en la vulgaridad. En El pasado no temí caer en la vulgaridad sentimental”, asegura Pauls en una nota de La Nación.
En el libro, las mujeres que aman demasiado se reúnen en un bar llamado Adela H. El Pasado tiene momentos bellísimos, profundos, inolvidables, para aquellos como el personaje de Sofía que creemos que el amor es exagerado, apasionado y eterno o no es nada.
Pasajes bellísimos como este:
La mañana en casa, la felicidad del rayo de sol que había estado acariciándole la cara mientras se duchaba, esa disponibilidad nueva, como de primer día de viaje, que sentía cuando despertaba y descubría que estaba solo y sus primeros movimientos, torpes y jóvenes, hacían crujir el silencio de toda una noche, la beligerancia vital, un poco ingenua, que solían dejarle las largas noches de amor
25.11.08
Volver al yo
Cada vez más la literatura está volviendo a ser autobiográfica. Me alegra leer que muchos escritores parecen tener la necesidad de volver al yo, de volver a nombrarse para decir lo que estaba guardando detrás de años de matar al autor. La vida real aparece más que nunca; los hechos cotidianos, los contactos sociales y afectivos surgen como el material más preciado para crear ficción.
Una valentía melancólica, una necesidad de decir y decirse, una furia humana por retomar la primera persona.
18.11.08
Historias de Mujeres Infieles
Emecé acaba de publicar Historias de Mujeres Infieles, una antología de varias autoras conocidas y no tanto. Son cuentos unidos por la temática amorosa. Puede leerse, entre otras, a Silvina Ocampo, a Carolina Aguirre (Bestiaria), Cecilia Pavón, Silvina Bullrich, Ana María Shua y a Florencia Monfort. A Flor la conozco desde los 12 años. Escribió un cuento autobiográfico sobre sus padres, pero en realidad escribió sobre su propia subjetividad, como en una búsqueda en la memoria para develar, entre recuerdos reales y situaciones ficticias, su propia identidad. Ojalá Flor siga escribiendo.
22.10.08
Los miserables
"Después se preguntó si era el único que había obrado mal en tal fatal historia; si no era una cosa grave que él, trabajador, careciese de trabajo; que él, laborioso, careciese de pan; si, después de cometida y confesada la falta, el castigo no había sido feroz y extremado; si no había más abuso por parte de la ley en la pena que por parte del culpado en la culpa; si el recargo de la pena no era el olvido del delito, y no producía por resultado el cambio completo de la situación, reemplazando la falta del delincuente con el exceso de la represión, transformando al culpado en víctima, y al deudor en acreedor, poniendo definitivamente el derecho de parte del mismo que lo había violado; si esta pena, complicada por recargos sucesivos por las tentativas de evasión, no concluía por ser una especie de atentado del fuerte contra el débil, un crimen de la sociedad contra el individuo; un crimen que empezaba todos los días; un crimen que se cometía continuamente.
Se preguntó si la sociedad humana podía tener el derecho de hacer sufrir igualmente a sus miembros, en un caso su imprevisión irracional, y en otro su impía previsión; y de apoderarse para siempre de un hombre entre una falta y un exceso; falta de trabajo, exceso de castigo.
Se preguntó si era justo que la sociedad tratase así precisamente a aquellos de sus miembros peor dotados en la repartición casual de los bienes y, por lo tanto, a los miserables más dignos de consideración.
Presentadas y resueltas estas cuestiones, juzgó a la sociedad y la condenó.
La condenó a su odio.
La hizo responsable de su suerte, y se dijo que no dudaría quizá en pedirle cuentas algún día. Se declaró a sí mismo que no había equilibrio entre el mal que había causado y el que había recibido; concluyendo, por fin, que su castigo no era ciertamente una injusticia, pero era seguramente una iniquidad".
Victor Hugo
21.10.08
Libros en TV
Ver para Leer, el programa de Juan Sasturain, debe ser un milagro de la televisión abierta. Es un programa sobre literatura, de la buena, de la que hay que leer. No es un grupo de intelectuales que se junta en tediosas mesas con un conductor que no entiende nada. Es dinámico y divertido. Sasturain se encuentra en un bar con María Moreno a hablar de crónicas y se crea una charla íntima e interesante. Es real, lo pasan por Telefe. Pero a la 1 y media de la mañana de los domingos, creo que no es mucho pedir que lo cambien a un horario más decente.
