En el universo de la música hay voces, ciertos artistas que se destacan por el sonido que irradian a través de sus gargantas desde un lugar que no parece ser de este mundo. Janis Joplin era y siempre será una de esas voces capaces de convertir en única cualquier canción común. En su voz hay un desgarro melancólico, a veces suave, otras avasallante hasta parecerse a un grito, pero siempre lleno de puro sentimiento, como si estuviera dejando la vida en cada melodía. Su voz irrepetible estaba acompañada de su figura exaltada, llamativa, como un símbolo rebelde e inconformista. Cantar era su modo de resistir y el único espacio posible capaz de satisfacerla. Apenas un puñado de discos grabó antes de morir con tempranos 27 años, sumergida en la heroína y el alcohol. Hoy sería su cumpleaños 68 y su legado permanece, despertando la fascinación de las nuevas generaciones. “Hay que llorar hasta romperse, para crear o decir una pequeña canción, gritar tanto para cubrir los agujeros de la ausencia”, dice la poesía Para Janis, que le dedicó Alejandra Pizarnik, otra artista que se fue porque no era de este mundo. Eso hacía Janis Joplin con su música, eso sigue haciendo, cubrir los agujeros de la ausencia.
19.1.11
La voz eterna de Janis Joplin
28.4.10
Pizarnik, siempre
Hay escritores que nos gustan y hay otros que nos cambian la vida. No es sólo leer su obra, es abrir un mundo nuevo, sus textos, su vida, sus lecturas favoritas, sus quiebres y hasta su inconsciente. Descubrir a Alejandra Pizarnik no fue sólo descubrir a una poeta única, fue hallar un universo desconocido pero propio. Ella creó un lenguaje personal, una ruptura con lo anterior, una huella inquebrantable, y se ganó un lugar en la poesía contemporánea. Poeta oscura y suicida, es eso y mucho más, con voces irónicas, pudo crear palabras más allá de las palabras. Imágenes que trascienden el lenguaje. Por momentos, el mito niña muerta parece superar a la poeta, pero la fuerza de su voz trasciende cualquier intento de leyenda.
A 74 años de su nacimiento, mi amor eterno, siempre.
Sueño
Estallará la isla del recuerdo.
La vida será sólo un acto de candor.
Prisión
para los días sin retorno.
Mañana
los monstruos del buque destruirán la playa
sobre el viento del misterio.
Mañana
la carta desconocida encontrará las manos del alma.
“A.P. parece ponerse en el polo opuesto del programa surrealista, pero creo que en realidad lo está asumiendo por dentro, reinventando el Surrealismo desde su núcleo de muerte prenatal, y diferenciándose de paso de tanto surrealista de retaguardia ilusionado con la supervivencia de viejas utopías”. Cesar Aira en Alejandra Pizarnik (Texto impecable de análisis de su obra, que sirve también para explicar la escritura surrealista).
“El hecho de que su lugar no sea de este mundo no condena a Alejandra, sino que es una clara condena de las tinieblas de este mundo”. (Ivonne Bordelois)
Más de Alejandra
22.10.09
Los Diarios de Alejandra Pizarnik
Por fin, los Diarios de Alejandra Pizarnik se pueden conseguir en Argentina. Están editados por Lumen, en España. Parece un absurdo del mundillo editorial local, pero es así. Los Diarios de la más grande poeta nacional los editan afuera. Al margen de eso, no puedo describir el placer que me provoca tener el libro en mis manos. Quinientas páginas de pensamientos sombríos, de visiones de la literatura y el mundo que conforman el universo de esta genial escritora, y que sirven para configurar la totalidad de su obra. Sus diarios vienen a completar su poesía, a reflexionar sobre su escritura, una autoreferencialidad que todo el tiempo dialoga y complementa los versos desgarrados de la poeta que fue “nada más que hasta el fondo”.
Como los diarios de Kafka, de Gide, de Sylvia Plath, los diarios de Pizarnik revindican el género literario autobiográfico, la literatura del yo cobra vigencia luego de años de matar al autor.
Deseos de escriturarme, de hacer letra impresa de mi vida. Instantes en los que tengo tantas ganas de escribir que me vuelvo impotente. Digo escribir por no decir cantar o bailar. El lenguaje me desespera en lo que tiene de abstracto.
Mis fantasmas desaparecidos, callado diálogo con las sombras, ya no importa querer ser otra.