de prepararme un café como todas las mañanas
de poner mi canción favorita
de bajar películas, ni de sacar entradas para el Bafici
de mirar los edificios antiguos por las calles porteñas
de pararme a acompañar una protesta frente a la Legislatura
de leer el último libro que compré
de recorrer todos los diarios online e indignarme con las notas de opinión
no quiero sonreír, ni fingir, ni comprar regalos
no quiero escribir monografías ni leer a Joyce
no tengo ganas de atender el teléfono cuando suena
de escuchar el silencio cuando nadie llama
no quiero estar acá ni estar allá
no quiero estar lejos ni tenerte cerca
quiero borrar la pesadilla de mis ojos vacíos
y esfumarme
5.4.09
Hoy no tengo ganas
26.3.09
Radiohead, por fin
Un llanto esquizofrénico, un doloroso misterio excéntrico, un sueño vuelto realidad: Radiohead en vivo y todo fue como lo esperado y más. Después de años de recitales todavía puedo sorprenderme con un puñado de canciones tocadas con perfección y pura emoción. Estuvieron todas las canciones que quería escuchar. "Paranoid Android", "Karma Police", "Creep" y en especial "Street Spirit (Fade Out)" el momento más conmovedor con un Thom Yorke haciendo lo que quería con su voz, envolviendo a las 30.000 personas que llenaron el estadio. Y “How to disappear completely” dedicado a los desaparecidos. La banda que faltaba por fin tocó en Argentina con un show inolvidable. Ojalá vuelvan.
25.3.09
24 de marzo
Pasaron 33 años, pero lo que dejó el Golpe está presente todos los días en las calles, en los diarios, en las injusticias cotidianas. La muerte, la sinrazón, la más profunda desigualdad, el fascismo egoísta no son cosas del pasado existen todavía hoy en esos mismos que dicen que es mejor olvidar. El Golpe se manifiesta en las frases lanzadas sin pensar por personajes influyentes con melenas rubias y cerebros vacíos, en las marchas por la seguridad de los bolsillos de la clase media, en la discriminación al que tiene menos, en el odio hacia el diferente, en la frivolidad sin crítica, en la indiferencia al hambre y la exclusión. En los políticos que dicen que no tienen ideología, en los que paran el país por intereses mezquinos, en una ley de radiodifusión que todavía muchos defienden. En los que con su panza llena prefieren creer que ser pobre se elige, que el desocupado es un vago y que los docentes no quieren trabajar.
Son pocos, muchas veces repudiados y otras ignorados, pero pasarán los años, y todos los 24 de marzo seguirán pidiendo incansables por la Memoria, la Verdad y la Justicia.
23.3.09
Poetas suicidas
En la obra de todos ellos la muerte es una presencia continua.
Nerval se ahorcó a los 47 años. En El desdichado escribió: El tenebroso soy, el viudo, el desconsolado, el Príncipe de Aquitania en su torre abolida: Murió mi única estrella, y en mi laúd constelado se muestra el negro sol de la melancolía.
Alfonsina Storni se arrojó al mar tras descubrir que tenía cáncer. De Golondrinas: ¿No sabéis, golondrinas errantes, no sabéis, que tengo el alma enferma porque no puedo irme volando yo también?
Maiakovski se mató de un tiro tras pelear por la revolución con poemas sin llegada a los obreros. Yo me limpio al sol leninista y sigo navegando con la revolución. Temo a estos millares de versos como un niño teme la mentira.
Cesare Pavese se suicidó en un hotel tras enterarse que la mujer que amaba se había casado con otro. Vendrá la muerte y tendrá tus ojos -esta muerte que nos acompaña de la mañana a la noche, insomne, sorda, como un viejo remordimiento o un vicio absurdo-. Tus ojos serán una vana palabra, un grito acallado, un silencio.
Sylvia Plath metió la cabeza dentro del horno, sentía que su marido Ted Hughes ya no la quería. Ella abordó la literatura del yo con sus fascinantes diarios. Yo todavía estoy cruda. Digo que tal vez vuelva. Ya sabes para qué son las mentiras. Ni en tu cielo Zen nos encontraremos.
Y Alejandra Pizarnik, un referente para una generación entera de poetas y militantes. Se tomó un frasco de pastillas una noche cualquiera. La muerte ha restituido al silencio su prestigio hechizante. Y yo no diré mi poema y yo he de decirlo. Aún si el poema (aquí, ahora) no tiene sentido, no tiene destino. Antes de morir escribió en el pizarrón de su cuarto: No quiero ir nada más que hasta el fondo.
18.3.09
Esperando a Radiohead
Dentro de una semana el paso de Radiohead por Argentina habrá sido historia.
Al parecer el setlist está plagado de temas del último disco, In Rainbows, bastante de Kid A, menos de Ok Computer y casi nada de The Bends. En México tocaron dos días, una fecha hicieron "Karma Police" y la otra "Street Spirit", y sólo una cerraron con "Creep".
15.3.09
Cocina andina
Cada región tiene su comida, gustos particulares y sabores característicos que definen la cultura y el modo de vivir de un lugar. La cocina autóctona del Norte argentino tiene algunos ingredientes distintivos típicos de la zona: la llama, las papas andinas y la quinoa. Hay distintos modos de prepararlos: desde mujeres en las calles que arman empanadas caseras hasta combinaciones gourmet en algunos restaurantes de puntos más turísticos como Tilcara.
Cada preparación acompaña al paisaje y define la naturaleza y las costumbres del lugar, como el culto ancestral a la Pachamama.
En Tres Pozos comimos unas milanesas de llama bien caseras, dentro de una casa- restaurant que atiende a los esporádicos visitantes.
En La Chacana, un restó gourmet de Tilcara, la preparan envuelta en panceta.
También preparan un lomo con papas andinas.
La quinoa la sirven en ensalada, como risoto con champignones o para rebosar pollo.
Acá se consigue en algunas naturistas, pero no hay nada como probarla en el aire del norte, rodeada de cerros de colores.
12.3.09
Milk
Mi mundo privado es una obra maestra, Milk es el reflejo pálido y estereotipado.
El verdadero Gus Van Sant es el de Elephant y Paranoid Park, no este que se desfigura para gustarle a Hollywood. El director de Gerry parece haberse aprendido a la perfección las lecciones de la Academia: un guión lineal y aburrido, un antihéroe con obstáculos y un final grandilocuente con la palabra esperanza repetida hasta el hartazgo.
Pero eso sí, Sean Penn está GENIAL.
10.3.09
La casa de Diego
La inmensidad es tan abarcadora que deslumbra. Cardones silenciosos protagonizan un paisaje áspero y lejano, pero inquebrantable. Diego vive al pie del monte. “No tengo nada que ver con Maradona”, dice cuando se presenta. Para él la vida es quietud y lucha, allá en Juella, un pueblo que resiste el olvido del otro lado de Tilcara. Sólo una calle arbolada recorre sus casas hechas de adobe y tierra. Diego vive cruzando el río seco, que sólo conoce algunas pequeñas gotas de agua cuando el cielo se abre y las gotas como lágrimas vuelven a caer. Así pasa sus días, sentado mirando el río sin agua, colgando las pieles que luego bajará a vender una vez por mes. Tal vez evocando un tiempo pasado de apogeo indígena, del que sólo quedan rastros, que aunque indeclinables se mezclan con signos de una cultura globalizada. En la mirada brava de Diego, en los montes inmemoriales, en el sonido del silencio, en la oscuridad de las noches frías y en las piedras inmutables están las huellas de una identidad distante, que a pesar del menosprecio y la indiferencia forma parte de esto que somos en esta parte atormentada del continente.
21.2.09
Eternizar lo efímero
Las vacaciones deben ser el momento más esperado del año. Días enteros de trabajo y cotidianeidad para alcanzar apenas unas semanas de ruptura con lo cotidiano. En la mejor de las suertes burguesas, podremos pasar algunos días en algún lugar lejano y soñado. Son apenas unos días, tan efímeros, que sin darnos cuenta ya tenemos que volver y empezar todo otra vez. Pero tal vez podamos lograr eternizar lo efímero, como decía Sartre.
Esta vez me voy al norte, a descubrir las tierras milenarias, donde por un instante el espacio y el tiempo se detienen y regresa toda la sabiduría de un pueblo y una cultura que todavía resisten.
17.2.09
La injusticia llegó a España...
Esta es la historia de un argentino que fue maltratado y deportado de España sin razón alguna...
Con el paso de las horas siento cómo la historia se va difuminando en mi memoria, al igual que la rabia y la angustia. Como me lo propuse de regreso, debo contar la historia completa, para tener un registro claro, además de no tener que repetirla infinitas veces.
El 7 de febrero partía nuestro vuelo al tan esperado viaje por Europa. Mi viaje contaba con la compañía de T, amiga y ciudadana argentina; y J, amigo y ciudadano español. Por razones de privacidad, y porque no fueron consultados, sólo dejo las iniciales.
La primer escala era Madrid, aeropuerto de Barajas. Allí pasábamos sólo unas horas hasta el próximo vuelo a París, para visitarla 3 días. Luego volvíamos a Barajas para saltar a Oviedo, lugar de residencia de J. Después de una semana iríamos a visitar Lisboa por 2 días, para finalmente volver a Madrid a esperar el vuelo de regreso a Buenos Aires, nuestra casa.
Más allá de mi experiencia personal por ser mi primer vuelo, la llegada a Madrid fue perfecta. Atravesar un par de pasillos en Barajas fue lo único reconfortante del viejo continente.
Llegados al sector de Migraciones (Policía Fronteriza), hacemos la fila correspondiente según nacionalidad. J en la fila de ciudadanos españoles y T y yo en la de "otras nacionalidades". Como era de esperarse, J pasó rapidamente. Nuestra fila era bastante larga ya que justo llegaba un vuelo, aparentemente de China.Fuimos llamados por dos policías en dos ventanillas distintas. Me preguntaron cuántos días me quedaba, cuánta plata traía, si tenía los pasajes de vuelta y los hoteles...
El tema es que los hoteles y los vuelos fueron comprados por internet, así que no teníamos papeles allí, sólamente los códigos de reserva que, desde hace tiempo en esta era digital, son completamente válidos y, por supuesto, verificables instantáneamente.
Aquí comienza la mala voluntad. Fuimos separados de la fila y nos ordenaron esperar mientras, claro, retenían nuestros pasaportes y nos hacían ofuscar un poco por la demora. Estábamos nosotros dos y varias personas más, del mismo u otros vuelos.Después de un rato bastante largo, nos llaman a todos los que estábamos esperando (aproximadamente diez personas, todos sudamericanos) y nos hacen pasar a una sala. Nos llaman de a uno y nos preguntan todo nuevamente, sumando ahora cuánto ganábamos, estado civil y algunas ridiculeces más.Luego de interrogar a todos nos informan que estábamos "retenidos" y que se necesitaba un paso más para decidir nuestra entrada a España. Nos dicen que nos van a pasar a otra sala, donde hay televisión, más comodidades y que también nos ofrecerán comida. ¡Qué amables!Cuando vimos la otra sala, era obvio que estábamos presos. Previo hacernos esperar en una antesala, pequeña, silenciosa, encerrados con llave, nos palparon individualmente y nos quitaron todas las pertenencias menos la ropa que llevábamos puesta, un abrigo, un libro y el dinero. Retuvieron todo: computadoras, celulares, lapiceras, etc. Demás decir que nuestro equipaje quedó del otro lado del aeropuerto.
Ahí comienza un lapso de tiempo de varias horas, sumamente frustrantes y angustiantes. La sala en la que nos encontrábamos era bastante grande, con habitaciones con camas alrededor. Una mesa con bastantes sillas, aire acondicionado, luz artificial y sin ventanas al exterior. Por supuesto, no se podía salir, bajo ninguna circustancia. La única conexión con el mundo exterior eran los teléfonos públicos. Cada varias horas venía una "asistente social" que nos cambiaba billetes por 5 euros en monedas, para hablar por teléfono. Como se imaginarán, 5 euros no son mucho en una conversación internacional... aproximadamente dos minutos. Los teléfonos públicos tenían un número al que se podía llamar desde afuera, así que todos atendíamos e íbamos pasando el tubo a quien correspondiera el llamado. Igual que en la cárcel.
Nos sirvieron comida y nos explicaron que vendría un abogado del estado español para asistirnos en la declaración que debía tomarnos la policía. Luego de esta declaración, "el jefe" decidiría si se nos permite la entrada o no. Al ser domingo (domingo 8 de febrero), habría que esperar más a los abogados.Los que estábamos ahí nos fuimos haciendo amigos, cada uno se enteró del caso de los demás y todos nos parecían injusticias. Éramos turistas siendo discriminados por razones absurdas, y nos ponían en una situación de la cual era imposible salir.Hasta aquí pensábamos que sólo era una cuestión de demora, de explicar un poco más, soportar burocracias y autoritarismos fascistas y que finalmente nos dejen disfrutar de nuestras vacaciones. Pero claro, el desenlace fue peor.La declaración contó con la presencia de la "letrada", que no hizo más que acotar cosas mínimas, además de decir que Buenos Aires era muy lindo y que, locamente, los argentinos decíamos "v chica" en lugar de "uve". No digo que tuviera mala voluntad, pero simplemente estaba de adorno en ese instante. La decisión ya estaba tomada. Me preguntaron nuevamente toooooda la historia de mis vacaciones y agregaron preguntas más ridículas, como cuánto hace que planeaba el viaje, qué lugares quería conocer de las ciudades donde iba, a qué me dedicaba...
La declaración escrita que firmé tenía más cosas de las que yo dije. Por ejemplo, que llevaba x cantidad de dinero, pero que no justificaba su origen (hijo de puta!!); que no tenía carta de invitación (y no, soy turista); que no podía demostrar mi oficio (...); que no tenía documentación de vuelos u hoteles (totalmente falso, tenía los códigos y estaba todo pago). Todos elementos claramente definidos para denegar mi entrada, en lugar de intentar verificar que realmente era turista. Una mala voluntad, un incumplimiento de los deberes de investigar de la policía.
En fin. Todo se hubiera solucionado si alguien hubiera levantado el teléfono para llamar a la compañía aerea por la cual volamos (recordar que estamos dentro de Barajas, ¡es un número interno!) y corroborar que el código que yo presentaba era efectivamente válido. De más decir que es lo único que se necesita cuando te presentás al mostrador mismo del aeropuerto para que te den tus pasajes. Esta es la tarea del policía, verificar si uno es turista o se quiere quedar de ilegal. Lo mismo con los hoteles: no tenían más que llamar.Mil veces le dije al policía que me permitiera mostrarle todos los datos de hoteles y pasajes. Sólo tenía que proveerme de internet. La respuesta fue siempre la misma "no tenemos internet". Seguramente también hubiera asegurado que "no tenía teléfono" para llamar a AirComet. Y yo pienso: está bien que haya un control de frontera, lo creo razonable. Supongamos que tenemos un caso dudoso, ok, investigemos. Ahora, si por NO investigar convertimos a un turista en un falso positivo, entonces no es nada más que discriminación pura. Dejaron de actuar sólamente para mandarnos de vuelta. Y claro, éramos todos sudamericanos.Un tiempo después nos comunicaron que se nos había denegado la entrada a todos. La razón en nuestro caso era "falta de documentación" (los hoteles y vuelos). J, recordemos ciudadano español, hizo un esfuerzo sobrehumano para enviar al fax de la policía los papeles que lo demostraban. Imaginensé lo difícil de entrar al email, imprimir y faxear dentro de Barajas. Prácticamente imposible. De todas formas, fue inútil, no hubo más noticias.Al comunicarnos la denegatoria, en la misma resolución mencionaba que volvíamos en el vuelo de esa misma noche, 22.30. Esto nos fue comunicado a las 14hs, aproximadamente, por lo que estuvimos 6 horas más "detenidos" en esa cárcel que no llaman cárcel. Estábamos allí desde las 7 de la mañana. El policía que me llamó para entregarme la declaración intentó enojarse porque al leer el papel esbocé una sonrisa y no sé qué habré dicho. Él era el enojado.En esas horas no hicimos más que sufrir, angustiarnos, putear, desear fumar, comer lo que nos trajeron, hablar por teléfono con J y familiares, y llamar al cónsul. Éste nos dijo que sacaban 20 personas por día, y que nuestra situación no se podía arreglar. Estaba al tanto de nuestra situación porque grandes amigos ya habían hablado con él hace minutos. Volvió a llamar a la policía para exponer nuevamente el caso, pero no hubo manera. Cristina estaba en España en ese mismo momento.
No sé de dónde saqué las fuerzas para no ponerme a llorar ahí mismo. Al principio queríamos entrar, luego tan solo pedíamos volver a casa. Como hablamos con T en ese mismo recinto, llegado un punto sentimos que, aunque nos dejaran ingresar, dormiríamos en Madrid y nos tomaríamos el primer vuelo de regreso a la Argentina.Finalmente, nuestro vuelo partió a las 22.30 de Barajas, con rumbo Buenos Aires. Nos llevaron en una camioneta de la policía, en la parte de atrás, detrás de un vidrio antibalas. Nos subieron al avión y le entregaron nuestros pasaportes al personal de abordo. Viajamos como retenidos, ya que el avión es territorio español y, claro, no teníamos nuestros pasaportes. Al llegar a Ezeiza nos los entregaron, con el sello que expresaba la no admisión. Ezeiza 7 de febrero, Barajas 8 de febrero, Ezeiza 9 de febrero. Al subirnos al avión, uno de los policías nos deseó "buen viaje".Lamento haber pensado que el primer mundo era distinto. Lamento haber visto cara a cara la xenofobia. Lamento haber vivido la hipocresía, el autoritarismo y la inhumanidad de algunas "personas".Espero que el juicio contra el estado español nos devuelva algo del dinero, moral y salud psíquica perdidas.Nuestro caso fue liviano, aunque suene patético. Había ciudadanos argentinos que estaban "detenidos" hace cuatro días, sin poder cambiarse la ropa ni bañarse. Además de no saber qué iba a suceder con ellos. Ciudadanos brasileños allí desde hacía dos días, psicológicamente destruidos. La perversión y el placer sádico son los reyes.Lo más indignante es lo evidente de la verdad. Cláramente éramos turistas no-admitidos: situación que nadie se preocupó por investigar más allá de las estúpidas formas. La injusticia evidentísima es lo que más duele. Y que te traten como basura, eso no tiene descripción.¿Recuerdan cuando venían a refugiarse a Argentina durante las guerras mundiales? ¡A refugiarse, no de turistas!. Pero esto es pura bronca animal, así que vengan: sean bienvenidos a un lugar más justo, más humano y que no está en crisis.
http://sites.google.com/site/maurogullino/
Javier Penélope Barcelona
Hay gente que se aburre con Woody Allen, yo la paso tan bien con su cine que ruego que el tiempo se detenga para que sus películas no terminen.
Vicky Cristina Barcelona no significará ningún cambio en su carrera, tal vez ni siquiera sea nombrada entre sus películas más logradas, pero tiene los mejores ingredientes del estilo del director de Manhattan. Los diálogos en español entre Javier Bardem y Penélope Cruz con el hermoso barrio gótico de Barcelona de fondo son inolvidables. Tal vez abuse un poco de los gestos almodovarianos, que estarían bien para otro director, pero no para alguien como él, con una identidad tan fuerte.
Acá una escena memorable:
9.2.09
La Nueva Inquisición
Después de Bush, Berlusconi se convirtió en el político contemporáneo más hipócrita y reaccionario. Desde su lamentable vuelta al poder, atacó a los inmigrantes desde todos los frentes, impulsando leyes ridículas. Ahora, con el caso de Eluana, arremetió con un discurso tan retrógrado e inhumano que sorprende que todavía tenga algo de aceptación en Italia. Más allá de todos sus intentos por evitarlo, Eluana descansa en paz.
La Iglesia jugó un papel fundamental en la cruzada de Berlusconi por arrasar con la decisión de la familia y el derecho constitucional de su país. Casi al mismo tiempo que anunciaban la muerte de Eluana, se conocía la desvinculación del cura nazi lefebvriano, Richard Williamson, del seminario de La Reja.
Los dos hechos están relacionados por la influencia que los sectores más conservadores de la religión cristiana tienen en la sociedad. El diputado radical Marco Cappato acusó al Gobierno italiano de estar dirigido "por una banda de lefebvrianos de la política".
La religión fue inventada debido a “oscuras relaciones de poder”, como decía Foucault. Lo increíble, y condenable, es que después de más de 2000 años siga manteniendo un vínculo tan estrecho con el poder estatal.
5.2.09
Una de piratas...
Justo estaba pensando en el ansiado barco pirata que deseé toda mi infancia, y nunca tuve, y al otro día leo que murió Hans Beck, el creador del Playmobil. Pensaba que sería el mejor regalo para hacerle a mi sobrino cuando cumpla 4 años (a pesar de los 550 pesos que cuesta) y que yo sólo tuve algunos de esos muñequitos, pero que quería el barco pirata, el cofre con monedas de oro y el corsario con el parche en el ojo. Era genial, como un sueño inalcanzable. Había otras series interesantes, como la de caballeros medievales y el mundo de las hadas. Pero nada nunca podrá superar a la serie pirata, con los cañones, tesoros y un mundo de fantasías demasiado fascinante para mi aburrida infancia.
Otro blog que recordó el Playmobil:
Sentido urbano
Una cita con el diablo
El demonio se libera una vez por año, en el norte argentino. Las calles se visten de colores, y la gente baila para rendirle culto a la Pachamama. Todo es hipnosis y alegría. Pero el diablo vive apenas unos días, y pronto la fiesta termina. La alegría se vuelve tristeza y las lágrimas empiezan a emanar detrás de las máscaras. La oscuridad es el preludio del entierro, el silencio reina hasta que el año próximo el demonio vuelva a despertar, para llevar la ilusión de felicidad a la madre tierra.
3.2.09
Trabajar gratis no es trabajar
Con la excusa de la adquisición de experiencia, miles de jóvenes aceptan trabajar ad honórem, cumplir un horario sin recibir remuneración a cambio. Los docentes universitarios son los profesionales que más pasan por esta situación, en especial los de la UBA. También trabajan gratis periodistas, abogados y médicos. La culpa no es de ellos, claro. La responsabilidad es, en un caso, del Estado que no brinda el presupuesto necesario y en el otro de las empresas que se aprovechan de la desesperación por ingresar a un mercado laboral que no respeta los derechos básicos. Por más que en muchos casos sean tareas gratificantes, detrás de esta situación se esconden oscuras relaciones de esclavitud y explotación que alguien desde el poder alguna vez tendrá que atender.