El mundo actual está regido por el psicoanálisis. Todas mis amigas y casi todos mis conocidos van al psicólogo. La mayoría quiere convencerme de que vaya, de que me va a hacer reflexionar sobre cosas que yo nunca había pensado, que voy a poder relacionar cosas que nunca se me habían ocurrido, que es una introspección al interior del propio ser, que me va ayudar a salir de la melancolía y yo les digo una y otra vez que no, gracias. Y no es que sea una fundamentalista anti psicólogo, porque la verdad es que lo intenté, una, dos, varias veces. Con psicólogos hombres y mujeres, carísimos y baratísimos, casi regalados; particulares y de obra social, con prestigio y desconocidos, con pretensiones de intelectualidad, populares, ignorantes, divertidos, amables y déspotas. Nunca me aportó nada, salvo culpa por gastar el poco dinero que sobra para destinar a algún otro capricho burgués. Y lo intenté, me abrí, conté, callé, soñé, miré, lloré, grité, odié, hice todo lo que dicen que debe hacerse frente a un psicólogo para poder aprovechar algo, y nada. Sólo volví a recorrer los mismos lugares tristes de mi infancia que me sé de memoria, volví a relacionar a la nena triste y solitaria con la adulta triste y solitaria, volvieron a repetir el mismo discurso que se aprendieron en la facultad hace años, volvieron a decirme que la sesión terminó cuando yo estaba a punto de contarles que me quería morir esa misma noche. Nada, nunca nada. Me alegro por ellos que pueden salir del psicólogo pensando en que sus vidas mejoraron un poco, los envidio, un poco.
Yo les vuelvo decir a mis amigos que prefiero hablar con ellos, que me aportan más sus ideas genuinas que salen desde el afecto, que las ideas trilladas que salen desde un manual de psicología moderna. Que me encanta la psicología como teoría, y adoro leer a Julia Kristeva, si tuviera la posibilidad de analizarme con ella, seguro endeudaría hasta el alma. Que amo las películas de Woody Allen y cada una de las referencias que su cine hace al psicoanálisis. Que disfruto mucho del cruce de la psicología con la poesía. Pero que la psicología fracasó conmigo o tal vez fui yo la que fracasó con la psicología.
Mostrando las entradas con la etiqueta Woody Allen. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Woody Allen. Mostrar todas las entradas
29.7.09
El fracaso del psicoanálisis
Etiquetas:
Julita Kristeva,
Psicología,
Woody Allen
17.2.09
Javier Penélope Barcelona
Hay gente que se aburre con Woody Allen, yo la paso tan bien con su cine que ruego que el tiempo se detenga para que sus películas no terminen.
Vicky Cristina Barcelona no significará ningún cambio en su carrera, tal vez ni siquiera sea nombrada entre sus películas más logradas, pero tiene los mejores ingredientes del estilo del director de Manhattan. Los diálogos en español entre Javier Bardem y Penélope Cruz con el hermoso barrio gótico de Barcelona de fondo son inolvidables. Tal vez abuse un poco de los gestos almodovarianos, que estarían bien para otro director, pero no para alguien como él, con una identidad tan fuerte.
Acá una escena memorable:
Etiquetas:
Cine,
Europa,
Woody Allen
Suscribirse a:
Entradas (Atom)