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2.1.11

Dormir en casas de familia en Cuba

Cuba no es sólo su arquitectura impregnada de tradición española y belleza caribeña, no es sólo cultura africana e impronta indígena, no es nada más que tanta historia revolucionaria viva en cada esquina, no es sólo ritmo y alegría, Cuba es también, y tal vez sobre todo, un pueblo abierto y entrañable. Y no hay mejor forma de conocer a ese pueblo que viviendo en casas particulares, porque la vida real de Cuba está entre la calidez y generosidad de su gente.
Luego de tener el primer contacto con La Habana, en un recorrido en taxi desde el Aeropuerto José Martí hasta el barrio el Vedado, llegué a la casa de Hortensia en la calle 25, entre H e I, que había contactado por Internet. Antes de la Revolución, las familias de mayor poder adquisitivo residían en esta zona de caserones coloniales, que a pesar del deterioro mantienen algo de aquella opulencia burguesa.






Hortensia es amable, cordial y una gran anfitriona, pero es también la muestra más nítida de ese sector de la población de la ciudad que no acepta haber perdido sus privilegios y que sueña con mudarse para siempre a lo que considera el paraíso consumista de Miami. “Hace 51 años que aquí no pasa nada”, dice al recibir a los turistas.
Alquilar habitaciones en la capital del país cuesta alrededor de 30 cuc y el desayuno suele cobrarse cerca de 3. Algunas casas también ofrecen cena. Además de las charlas interminables con sus habitantes sobre todo lo que pasa en la isla, quedarse en casas de familias tiene la ventaja de poder probar una comida exquisita y casera. Los desayunos son abundantes y deliciosos, consisten en tostadas con manteca, huevos revueltos, jugos naturales y la mejor fruta de la isla.




Luego de nueve días recorriendo La Habana es momento de partir hacia Cienfuegos. Hortensia me recomienda la casa de Raquel y Osmani. Y al llegar al pueblo, ahí está Raquel esperándome en la estación con un cartel de bienvenida. Al llegar, una escalera externa abre el camino hasta un living decorado con objetos sencillos, de una época que hace recordar a la infancia, que desemboca en un balcón terraza desde el que puede sentirse la brisa y el viento de mar.




Después de emotivas despedidas, el viaje continúa hacia Trinidad. El sol irrumpe en la estación y quema los adoquines de este pueblo repleto de un encanto atemporal. Caminar por las calles de Trinidad, entre paladares y ritmo de reggaeton cubano que se mezcla con tradición colonial se parece a un viaje al pasado que mantiene su inmediato esplendor.



Ruth recibe a los viajeros en su casa y sirve la mesa en un patio envuelto en enredaderas. Su comida es la mejor que probé durante la estadía en Cuba. Abundante, variada, fresca y riquísima. Jugos de guayaba y papaya se convierten en la mejor manera de empezar el día.
Al terminar el viaje, el visitante se queda con la certeza de haber conocido un lugar único en el mundo, donde la vida avanza a otro ritmo y el olor del mar se refleja en las calles fuera del tiempo.

26.3.10

La voz de los intelectuales

Mientras el presidente que mantiene la cárcel de Guantánamo y las tropas en Irak habla de derechos humanos en Cuba, la Unión de Escritores y artistas se pronunció en contra de los ataques a la isla:

Los escritores y artistas cubanos estamos conscientes del modo en que se articulan con cualquier pretexto las corporaciones mediáticas y los intereses hegemónicos y de la reacción internacional para dañar nuestra imagen. Sabemos con cuánto ensañamiento y morbo se tergiversa nuestra realidad y cómo se miente a diario sobre Cuba. Sabemos también qué precio pagan quienes han intentado expresarse desde la cultura con matices propios.
En la historia de la Revolución jamás se ha torturado a un prisionero. No ha habido un solo desaparecido. No ha habido una sola ejecución extrajudicial. Hemos fundado una democracia propia, imperfecta, sí, pero mucho más participativa y legítima que la que nos pretenden imponer. No tienen moral los que han orquestado esta campaña para darnos lecciones de derechos humanos.
Es imprescindible detener esta nueva agresión contra un país bloqueado y acosado sin piedad. Apelamos para ello a la conciencia de todos los intelectuales y artistas que no alberguen intereses espurios en torno al futuro de una Revolución que ha sido, es y será un modelo de humanismo y solidaridad.


Secretariado de la UNEAC
Dirección Nacional de la Asociación


18.2.10

Cerca de Cuba

“Cuba es distinta a todo lo demás, nada se parece a Cuba”, escuché decir a alguien hace poco. Una isla de paradojas y contrastes, de pasado y presente entrelazados entre ruinas y monumentos revolucionarios. De gente viviendo en su propio tiempo. De noches desveladas bajo la brisa en el Malecón, de sueños inconclusos, de orgullosa dignidad, de música en las calles y bailes en silencio. De helados de fresa y chocolate en Coppelia, de Mojitos en la Bodeguita del Medio. Un mundo tantas veces imaginado, lejano, pero cada vez más cerca.