2.4.10

2 de abril

Estas montañas cubiertas de niebla
son ahora un hogar para mí,
pero mi hogar son las tierras bajas
y siempre lo serán.
Algún día volveréis
a vuestros valles y granjas
y nunca mas arderéis en deseos
de ser hermanos en armas.

A través de estos campos de destrucción,
bautismos de fuego,
he presenciado vuestro sufrimiento
mientras la ira crecía en la batalla;
y aunque me hirieron gravemente
en la alarma y el miedo
no me abandonasteis,
mis hermanos de armas.

Hay tantos mundos diferentes,
tantos soles diferentes
y nosotros tenemos sólo un mundo,
pero vivimos en varios.

Ahora el sol se ha ido al infierno,
y la luna cabalga en las alturas.
Dejad que me despida;
todo hombre ha de morir.
Pero está escrito en el brillo de las estrellas
y en cada línea de vuestra mano,
qué estupidez es que hagamos guerra
contra nuestros hermanos en armas.



El recuerdo eterno para los jóvenes enviados impunemente a matar y morir.

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