12.2.10

Pos mi Leti

La historia de Leticia es tan romántica, tan perfecta y hermosa que no parece real. Parece un cuento de hadas, de esos que una cree que nunca le van a pasar. Pero las casualidades existen, tal vez todo se trate sólo de unir casualidades.

Leticia vive en Escocia y desde allá cuenta su historia en primera persona:

“Yo trabajaba para una empresa multinacional del petróleo (BP) y Peter a su vez también lo hacia pero en Aberdeen, Escocia. Mucho antes de conocerme, durante su escolaridad en Caithness (pueblo del Norte de Escocia), Peter estaba fascinado con el castellano y por eso, después de recibirse de Ingeniero (y con honores) en la Universidad de Edimburgo decidió retomar sus estudios en esa lengua.
El era consciente que la única forma de aprender un idioma era hablarlo a diario, vivirlo. Así decidió viajar a algún lugar de habla Hispana. Da la casualidad que un compañero de trabajo, oriundo de Colombia, fue transferido a Escocia y tomó contacto con Peter. Entonces mi, ahora, esposo le preguntó cual era el mejor lugar para aprender castellano y también disfrutar de unas buenas vacaciones. La respuesta fue rápida: ¡Argentina!
Este amigo en común nos puso en contacto, via e-mail, por si Peter llegaba a necesitar algo en Buenos Aires. Otra casualidad, era que cuando llegaba Peter yo ya tenia pedidas mis vacaciones, así que también contaba con días libres y como estaba estudiando me quedaba en Buenos Aires.
Quedamos en que yo lo pasaba a buscar por el instituto donde estaba estudiando castellano y así le mostraba la cuidad y practicaba su castellano. ¿Dónde estaba estudiando? A dos cuadras de donde yo vivía!
Así que fuimos al Tortoni, y caminamos muchísimo. Cada encuentro que teníamos me pedía si nos podíamos ver al día siguiente. Yo en ese entonces andaba muy enganchada yendo a cursos de Filosofía e Historia, no tenia la cabeza para amoríos ni nada. Es mas, ni me arreglaba para salir con Peter. Me gustaba pero era mejor no buscar problemas, estaba cómoda con mi soledad. Una noche cenando en "Chiquilin", Peter dijo que quería ser algo mas que un amigo, a lo que yo corté por lo sano diciéndole que no era un souvenir de unas vacaciones. Al verlo dolido por mi respuesta, me di cuenta que él era distinto al resto, pero igual continué en mi postura. Después, decidió viajar por el interior de la Argentina. Yo continué yendo a clases, seminarios, charlas de intelectuales, etc. Cuando regresó de su viaje, se contactó conmigo y pidió seguir con nuestras charlas y paseos. Y me fui relajando, y dejando llevar por los sentimientos aunque guardando algo de racionalidad...quería ver como interactuaba con mi familia y amigos, algo tremendamente importante para mí. Y lo hizo de maravilla!
El vino por tres semanas y se quedé tres meses. Volvió. Yo después viaje a conocer a su familia (me llevo genial con mis suegros) y volvió a viajar para proponerme matrimonio. Organizó un viaje sorpresa a Córdoba (me dijo que preparara la valija con ropa de abrigo...35 C hacía cuando aterrizamos) y en el hotel El Castillo de Córdoba a la luz de la luna, sentados en una de sus terrazas y tomando vino espumante, me propuso casamiento.
Me entregó un anillo (del que calculó el tamaño por una foto) que decía "Pos mi Leti" la traducción del gaélico es "Casate conmigo Leti".
Tuvimos dos casamientos, el primero en el Oeste de Escocia. Nos casamos bajo un árbol, entre las montañas y en frente de un lago. El segundo fue en la ciudad de Buenos Aires”.

Leticia aclara: “El kilt (la falda) que tiene mi esposo lo hizo hacer especialmente ya que es la combinación de colores de la bandera de Escocia y la de Argentina”.

Su historia será parte de una nota sobre el día de los enamorados.

1 comentario:

Anónimo dijo...

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