29.6.09

Una luz en la oscuridad

La tristeza por el triunfo de Francisco De Narváez eclipsó la gran elección que hizo Martín Sabbatella en la provincia. El partido de mi candidato logró dos bancas y una esperanza que la política hace años no tenía. Soñar con que su fuerza crezca y llegue a todo el país todavía es exagerado, pero por ahí se puede aventurar una resistencia a la derecha que avanza para quedarse con tantos derechos conquistados. Sabbatella fue el único que habló durante toda la campaña de la necesidad de redistribuir la riqueza, llevaba su torta por Buenos Aires y convidaba porciones entre los presentes. Con la distribución se logra educación, salud, vivienda y empleo para todos, es la única forma. Todos lo saben pero nadie quiere hacerlo, por eso callan. Nacionalizar los recursos naturales es importante, controlar la minería también pero hay prioridades y hoy lo más urgente es “profundizar una distribución más justa de la riqueza”.
“El 30 por ciento de la sociedad está aún bajo la línea de pobreza; eso significa que más de 12 millones de personas viven en hogares que no alcanzan a cubrir la canasta básica”, explicó Sabbatella y agregó: “El Estado tiene que definir políticas más fuertes para enfrentar esta situación; para impedir, por ejemplo, que 25 chicos se sigan muriendo por día por causas evitables”.

1 comentario:

Lorena Tapia Garzón dijo...

Ojalá sea esa luz que esperamos, Silvi. En medio de esa oscuridad que angustia, que entristece, que da bronca... En medio de personajes tan siniestros como los propios ganadores, que sólo gritan por su propia tajada, sin importarles nada ni nadie.