5.9.09

Placer en el dolor

El jueves fui a hacer una nota con chicos que se cortan. Adolescentes que sienten tanta angustia que la única forma que encuentran de aliviar el dolor es cortándose, haciéndose tajos en los brazos hasta sangrar. La mayor parte de la gente no entiende, sólo pone cara de espanto. Los chicos que entrevisté no tienen ni nunca tuvieron problemas económicos, al contrario, se criaron con todos los gustos materiales y con el afecto de su padres. Pero el desamparo que sienten es tan profundo, una melancolía que no se cura con otra cosa más que con dolor más intenso. Les pasa a miles de chicos en el mundo, aunque se silencie y no se hable porque está mal visto. Giuliana es una chica de 19 años que tiene todo su cuerpo lleno de marcas, marcas de tristeza en la piel que ya nunca se van a ir. Tiene una belleza tan frágil que conmueve verla tan lastimada, mutilada por ella misma.
Sentir placer en el dolor, pero al extremo. “Es una situación que se genera por una situación traumática que te hace sentir tanto dolor que no sabes como manejarlo y cortarse te ofrece una manera fácil y breve de olvidar el dolor. Más bien te hace concentrarte en el dolor físico y dejar de lado por un momento el dolor psicológico”.
Quienes se cortan sólo piden una cosa: No juzguen, no intenten entender, sólo traten de ayudar.
Y aunque muchos sólo puedan ver el morbo, detrás hay terribles angustias que no tienen nada que ver con una moda en jóvenes.

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